Dicen que en la noche de los tiempos, emergió del Lago Titicaca Viracocha, el Dios barbudo, el Dios de las varas.
Fue alrededor de este Lago místico, el mayor de Sudamérica, el lago navegable más alto del mundo (3860 msnm), que las mayores y más influyentes civilizaciones sudamericanas fluyeron. 

Veníamos de sobrevolar las líneas de Nasca y de caminar la vida para ver las famosas ruinas de Machu Picchu, y seguíamos con ganas de impregnarnos de la cultura pre-colonial. La ruta natural (amo los palíndromos) indicaba que el próximo destino era el archifamoso lago Titicaca, la cuna de Viracocha, donde nacieron todas las culturas dominantes de los andes (no solo por la fuerza militar, como fue el tawantinsuyu, de los inkas, sino por influencia cutural), y allí fuimos.

Qué ver: Hay 3 sitios que no se pueden dejar de ver, en 3 ciudades diferentes y 2 países.

Isla de los Uros: desde Puno, Perú, se pueden visitar las islas flotantes de Uros. Estas islas son de totora, un tipo de paja que flota, de la cual han sabido hacer tierra firme, y tan firme es la tierra que allí se desarrolla vida social. Casas, granjas, y barcos de este material sustentan un tipo de vida milenario, donde el humano ha sabido adaptarse en armonía con la pacha mama.

Isla del Sol y la Luna: desde Copacabana, Bolivia, se pueden visitar estas dos islas sagradas para las culturas Inkas y pre-inkas. En la Isla del Sol es donde surgió el mundo. Allí Viracocha nació y fue dándole forma a la tierra tal como la conocemos. En ambas islas podemos ver restos arqueológicos que si se paga al guía, serán muy bien explicados.

Tiwanaku: desde La Paz, Bolivia, se puede visitar este complejo arqueológico. Aun están debatiendo cual era su función, pero se cree que servía de centro astronómico-espiritual. Con construcciones que desafían la imaginación y la capacidad moderna, estas ruinas aún están cargadas de energía milenaria.img_3661.jpg

¿Dónde dormir? Nosotros en Puno tuvimos la suerte de hospedarnos en Hotel Hacienda Puno y en el Hotel Hacienda Plaza de Armas, descansamos como nunca y están ambos ubicados en pleno centro, cero ruido y ubicación genial, no podíamos pedir más. Vistas, comodidad, relax y Puno. Siiii lo teníamos todo!! En Copacabana dormimos en un hostel cercano a la catedral, muy básico pero cumplía su función (aunque me deben el agua caliente!!!), en La Paz (desde ahí hicimos base para ir a Tiwanaku), dormimos cerca del mercado, a 20 minutos del centro, cercano a la terminal, básico también pero necesitábamos estar cerca de la terminal.

Ojo al dato!!!
En Bolivia contratamos el tour para ir a ver la Isla del Sol, con la agencia comunal Titicaca ya que se suponía que colaboran con las comunidades, nos dijeron que el precio total sería de 40 bolivianos, 30 de la ida y la vuelta en barco y 10 entrada a las ruinas y que no íbamos a pagar nada más… JÁH!! Resulta que se olvidaron de decirnos que además hay que pagar a cada comunidad por pasar por sus tierras, unos 30 soles más. También nos dijeron que si llegábamos a las 15 hs., un barco nos llevaría a ver otras ruinas y luego nos regresaría a la ciudad… Mentira! Te dicen que no entendiste bien y que era el barco de otro horario, pero el otro horario te dicen que era el anterior…   que nadie te lleva a ver las ruinas pero te mienten que sí. Nada muy grave, pero cosas que fastidian una hermosa excursión. Para que se tenga en cuenta, sólo eso 😉

Comida y más comida: 
Si bien los sitios turísticos para comer abundan, y la comida de los hoteles es muy rica, no hay que dejar de ir al mercado a comer. Abundante, económico y local. Es una buena manera de inmiscuirse con la gente local, normal, real. Y la comida es la más fresca de todas, pues llega primero allí que a los restaurantes periféricos.