De Maragogi a Porto de Galinhas, Brasil

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Carol en playa de Maragogi

Cuando llegamos a Maceió pensábamos que ya no podía haber alrededor de la ciudad, playas más impresionantes. Nos equivocamos. Llegamos a Maragogi y todo cambió.

La aventura de llegar a Maragogi:

En Porto de Pedras (a 2 horas y media de Maceió), nos tomamos una balsa (solo pagan los vehículos). De ahí, rápido, casi saltando de la balsa que te cruza el río y te evita hacer 40km de más por el interior, empezamos a preguntar cómo podíamos llegar hasta Maragogi.

Anécdota

Balsa a Maragogi
Carol arriba de la Balsa

Antes, arriba de la balsa, preguntamos a un auto cómo se llegaba a Maragogi y tuvimos un desplante, bueno, tuve un desplante. Quieres saber por qué, ¿no?, cotilla… La cosa es que el caballero del coche de gama alta me miró de arriba a bajo (aún no sé cómo con el poco espacio que había entre coche y servidora) y me dijo – Yo no te voy a llevar porque no te conozco – me entró la risa. Era la primera vez que no encaraba para pedir que nos llevaran. Simplemente quería saber si había algún bus. ¡¡Íbamos a ir en bus!!

Sí gente, por cosas de la vida salimos a hacer dedo a las 17 hs y en esta parte de brasil a las 17:45 hs ya es de noche. Pero tipo noche cerrada, ¡¿eh?! No daba para hacer dedo de noche, nadie nos pararía. En fin… Que me voy por las ramas. La mujer del caballero intentaba convencer al marido de acercarnos. El marido erre que erre con la negativa.

Yo no le había pedido nada. Miré a Juan entre sonrisas (no era plan de reirme en sus caras, la mujer pobre no tenía culpa) y le dije al señor en mi buen portuñol, que yo nunca le había pedido que me llevara, simplemente le había preguntado si había bus desde donde nos dejaba la barca hasta Maragogi. Él me miró con desconfianza (mala onda total), me dijo que cuando bajemos de la balsa siguiéramos el coche, qué sí que había bus ¡Ni en pedo! ¿Estamos locos o qué? Esa sería nuestra última opción, después de como me había tratado.

Solución al imprevisto

Balsa a Maragogi
Balsa cruza río

Fue por eso que con medio pie en la balsa y otro en tierra, mientras que Juan averiguaba si había bus (que no había y era un caos ir desde ahí hasta Maragogi en transporte público), yo, a veces tímida para el dedo, levanté el puIgar al primer coche que pasaba, así sin más. Y chán! Paró.

La pareja era de Recife, super maja. Nos llevaron hasta Maragogi, bueno concretamente hasta Barra Grande, donde nos esperaba Israel.

La casa era humilde pero acogedora. La familia adorable. Nos dejaron una habitación para nosotros y ellos durmieron todos en otra, un amor.

Descansamos y al día siguiente fuimos a la playa.

¡Maragogi es playa!

Playa Maragogi
Maragogi es Playa

¿Dónde está Maragogi?:

La famosa playa de Maragogi (se pronuncia ma-ra-go-Shí) está a unos 130 km al norte de Maceió, algo más de 2 horas en coche.

Nuestras impresiones:

¡El paraiso! ¡Una playa con agua blanca y verde! No me lo podía creer. Sin gente, arena blanca, cocos y ese color de agua. Directamente entró en mi top 5 de las mejores playas.

Salir de Maragogi camino a Maracaípe.

Después de unos días de relax total en Barra Grande, barrio de Maragogi según los locales (más tranquila y menos gente), nos fuimos a Maracaípe, el pueblo pegado a Porto de Galinhas.

El dedo fue rápido y genial. Nos levantó un argentino, de clase alta, Isidoro. Con él pasamos toda la mañana. Nos invitó a desayunar. Un desayuno almuerzo decía. -Coman todo, coman más así ya no almuerzan- Un genio de la vida. Para romper con el mito de que sólo las clases bajas son generosos y solidarios.

Nos llevó a recorrer las playas más lindas de la zona. Playas que son de las más exclusivas y top del mundo. Como la de Bora Bora que está en la zona de Praia dos Carneiros. Después de la comida el paseo y las charlas nos dejó en un cruce para Porto de Galinhas.

Y en menos que cantara un gallo, nunca mejor dicho, nos paró un coche. Una pareja de profes de Maragogi que iban a Recife. Nos dejaban en otro cruce. Ya más directo a Porto.

Y de nuevo bajamos levantamos el pulgar y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en otro coche dirección Porto. Y así, tranquis, llegamos a Maracaípe.

Maracaípe y Porto de Galinhas:

Están situados en el estado de Pernambuco, a unos 65 km al sur de Recife.

Impresiones de ambas.

De Maragogi a MaracaipePorto de Galinhas es muy muy turístico. Allí está repleto de argentinos y además los precios son altos. Destacan las piscinas naturales, fáciles de llegar. O eso dicen, nosotros no fuimos. Hay que dejar cosas para volver -que excusa mala-.

Maracaípe vendría a ser como la parte local. Tiene el encuentro del río con el mar con unos atardeceres de postales. Y unas piscinas naturales, con un acceso medio complicado por los erizos que hay, pero fantásticas para hacer snorkel. Los colores del agua son impresionantes.

Allí nos quedamos en casa de Rainer un italiano de Suiza re generoso. Nos quedamos una semana y aprovechamos para trabajar además de mucha playa también.

Ahí coincidimos con los chicos de Trayectorias en Viaje, Camila y Mariano. Unos genios. Con ellos aprendimos mucho (pero muchísimo) y nos divertimos también. Fueron días tranquilos. Nos pusimos al día con el trabajo y descansamos.

De Maragogi aMaracaipe
Los maestros de Trayectorias en Viaje

Y así, paso a paso, fuimos paseando las playas del nordeste brasilero, entre corales, aguas verdes y nuevos y grandes amigos.

Somos Juan y Carol, argentino y ecuatoriana, que nos conocimos en España. Nos consideramos amantes de los viajes, las nuevas rutas y las diferentes culturas. Tenemos una experiencia de 12 años de mochilas que nos llevó a conocer más de 40 países, 4 continentes e incalculables kilómetros andados, todo ello con un presupuesto inferior a los 15 dólares diarios. Nuestros viajes no son simples vacaciones, nos gusta conectar con la gente de cada lugar e incluso poder transmitir nuestros proyectos de una manera tan simple como charlando e intercambiando opiniones. Todo lo que aprendemos nos gusta compartirlo con la gente que pueda estar interesada, y estamos abiertos a nuevos consejos y/o criticas 😉 Vivimos para viajar, viajamos para vivir.
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