Lo más representativo y lo más típico de Marruecos, podríamos decir que es:

  • Fez
  • Marrakech

Ni mucho menos queremos decir que se resume el país en estas dos hermosas ciudades, pero son las más visitadas, con lo que eso conlleva.

Fez es la capital de cultural de Marruecos, es las más antigua de las cuatro Ciudades Imperiales, y es una ciudad ideal para perderse por sus callejones y descubrir su arquitectura, ver a los artesanos y observar los contrastes de una ciudad que está en cambio continuo. No deben dejar de visitar la medina, maravilla humana de la ciudad, y la curtidora de cuero que se ve desde las terrazas de las casas.

La medina de Fez el Bali, construida en 1276, fue declarada patrimonio de la humanidad en 1981.

La medina de Fez el Bali, construida en 1276, fue declarada patrimonio de la humanidad en 1981.

Visitar Marrakech es meterse de lleno en el corazón de Marruecos. La ciudad roja (llamada así porque las casas antiguamente eran construidas con tierra color ocre que se extiende por la zona), es perfecta para un primer contacto con el país, desde sus laberintos en la medina, el siempre constante regateo en el zoco hasta la gran plaza Jamaa el Fna, con el contraste de olores y colores, te hacen sentir Marruecos en todos su esplendor. Gracias a su ciudad nueva y vieja verás reflejada como la cultura y tradiciones se mantienen en paralelo junto con las nuevas ideas de nuestra era.

En ramadam la plaza Jamaa el Fna se llena de gente al caer la noche para romper el ayuno.

En ramadam la plaza Jamaa el Fna se llena de gente al caer la noche para romper el ayuno.

Sin embargo, nuestra recomendación, que desde nuestra experiencia, nos enamoraron son:

  • Chefchaouen
  • Desierto de Merzouga
Un trocito de cielo en medio del Rif.

Un trocito de cielo en medio del Rif.

Chefchaouen (coloquialmente Chaouen),  significa en berber “ver los cuernos”, nombre que recibe por el paisaje con forma de dos cuernos que ofrece el Rif, majestuosa cordillera en la que se encuentra la ciudad. Esta ciudad es única en Marruecos, azul y blanco recorren sus calles transmitiéndote tranquilidad; no vas a estresarte, ni regatear se convertirá en problema o agobio (cosa que no quita que no se regatee) 🙂 Es una ciudad pequeña que mantiene esa esencia de pueblo con una fuerte cultura de su gente, los Ghomara. Si van, no dejen de subir a lo alto de la montaña, encontraran unas vistas espectaculares. Un lugar para vivir tranquilo, nosotros, no lo dudaríamos.

Pasar una noche en el desierto, es una experiencia inolvidable para cualquier tipo de viajero, y el desierto de Merzouga, te da la oportunidad de poderlo hacer a costos no muy elevados. Erg Chebbi, como es conocido esta zona del desierto en particular, es una de las puertas al gran desierto del Sahara. Algunos viajeros que conocen otros desiertos consideran que es una venta de humo, nosotros lo recomendamos si nunca estuvieron en algún desierto, puesto que la experiencia es impresionante, dormir en una jaima a la luz de las estrellas,  jugar entre las dunas…, te hace rejuvenecer más que mil cirugías 🙂

Es en la inmensidad del desierto, cuando uno inevitablemente se da cuenta de la pequeñez del ego.

Es en la inmensidad del desierto, cuando uno inevitablemente se da cuenta de la pequeñez del ego.

Como siempre decimos, es muy difícil decir dos lugares de cualquier país, pero de lo que hemos visto, estás son nuestras impresiones muy muy resumidas.