Despidiendonos de Sergipe para entrar en Alagoas.

Maceio, playas de colores inexplicables.

Nos fuimos de Aracajú, la capital del estado más pequeño de Brasil, dirección norte y no sin ponernos tristes al despedirnos de nuestras nuevas integrantes en la familia viajera (Tassi y Edila).


Por las justas perdemos el último bus hacia Maceió. Haciendo algunas peripecias (tuvimos que sacar dinero y pagar una comisión alta porque no aceptaban pagos con tarjeta en la terminal de bus) conseguimos meternos en el bus y dormir (?) hasta llegar.

No queríamos llegar muy tarde a la capital del estado de Alagoas, Maceió.

Habíamos leído, sobre todo yo Carol, que en ese estado íbamos a encontrar playas paradisíacas.

 

Maceio, playas verdes, turquesas, blancas… tiene todos los colores de agua que te puedas imaginar -naaaa, ¡sí! Es una locura-.

Llegamos a Maceio.

Llegando en bus la primera impresión de Maceió es complicada. Mucho tiene que ver con que pasas por toda la periferia, y ves la realidad de esa ciudad. Cómo y dónde viven la población más humilde.

¿Y la playa? Me pregunté. Sí, es una pregunta también complicada… Pero en ese momento sólo quería ver la playa y saber si realmente lo que había leído en internet concordaba con la realidad.

¿Maceió, playa donde estás?

Nos esperaba Kathe que nos llevó hasta su casa y allí todo cambió. La zona cercana a la playa, la zona de la Orla (paseo marítimo, malecón), es la zona para las familias de clase media-alta de Maceio. Allí se vive otra realidad, se vive la playa, el fitness, el lucir el cuerpo, la salubridad, los atardeceres y los colores desde una panorámica totalmente irreal.

 

Por qué digo esto, porque el porcentaje más grande de la población de Maceió no vive en esa zona, vive saliendo de esa línea imaginaria que separa la orla de lo “otro”. Con lo que realmente muy pocas personas tienen la suerte de vivir esa realidad; lúdica, de colores turquesas y puestas de sol de películas.

En fin, en esta ocasión nos tocaría vivir una película. Nos dejamos llevar.

 

Maceió; playas, cocoteros y arenas blancas.

Recomendaciones

Kathe y su amiga Carol nos dieron mil consejos sobre cómo aprovechar al máximo nuestra estadía en Maceió.

Primero: Ir a las playas de los alrededores, playas del sur.

Playas del litoral sur de Alagoas:

Praia do Gunga: No tengo palabras para describirlas. Es de las top top. Hay que ir en coche, si no el tema se complica. el estacionamiento se paga 10 reales el día. Estuvo entre el top 10 de las mejores playas del mundo y fue considerada también una de las mejores playas de Brasil. No es profunda, tiene piscinas naturales, arenas blancas y aguas turquesas, transparentes y cálidas. ¡Qué más podía pedir!

Barra do San Miguel:  Es una playa con una barrera natural que en marea baja se ve el agua transparente y se forman piscinas naturales. Más llena de locales. Cocoteros, colores impresionantes, no muy profunda y el agua sigue siendo cálida.Maceió, playas paradisíacas. Nordeste de Brasil

Praia do Frances: Una de las playas que nos recomendaron desde Aracajú. Playa más para surfistas con olas que pueden impresionar. Los colores del agua y la temperatura se mantienen.

Maceió, playas paradisíacas. Nordeste de Brasil

Las tres playas se pueden visitar el mismo día desde Maceió, nosotros lo hicimos así. Las tres cuentan con infraestructura para el turismo

Playa del litoral norte de Alagoas:

Todo fue rápido, sobre la marcha. Kathe nos invitó a ir con ella y sus amigos al litoral norte. No nos íbamos a arrepentir e íbamos a estar más cerca de Maragogi (otro lugar paradisíaco al que yo, Carol, quería ir sí o sí)

 

Fuimos, nos lo pasamos en grande comiendo mil cosas nuevas; Caldo de pulpo, peces raros… Todo ríquisimo…

 

Y descubrimos estas playas fabulosas que sin haber ido con Kathe y sus amigos, no hubiéramos podido descubrir.

 

Sao Miguel dos Milagres: Playas otra vez de película. ya no sabía qué más podía esperar. Colores que nos dejaban la boca abierta, y el agua se mantenía cálida a pesar que nos decían que para ellos estaba fría -qué locura-. La playa era toda una piscina, perfecta para mí,porque nadar no es mi mejor habilidad.

Porto das Pedras: Otro lugar maravilloso. Playas con agua transparente, muy poco, por no decir nada profundas (caminamos y caminamos y no nos hundíamos más de la rodilla). El río se confunde con el mar, con cocoteros y arena blanca mezclados con los colores del mar, no sé cómo describirlo si no es con una imagen, ahí va:

Todas las playas que visitamos fueron espectaculares, de las que ves por las películas. De las que te imaginas cuando te dicen -y si estás en una isla desierta-, Bueno, esa isla tendría esa playa, ¡¡con certeza!! (como dirían los brasileros).


¿Y las playas de Maceió?

Pues la verdad sea dicha, muy bonitas las vimos desde el coche. Sí, no fuimos a ninguna de las playas urbanas de la ciudad. Pero los colores no tenían nada que envidiar a esas otras tan famosas.

 

Pasear por la Orla de la ciudad es una buena idea después que baja el sol. Tomar una agua de coco o cerveza y pensar cómo puede ser el caribe si estas playas están en Brasil.

¡Ah, ojo! El viento es lo único que te jode en toda esta travesía… pero bueno si todo es paradisíaco qué el viento me lleve dónde quiera, pero hacia alguna de esas playas!.

Maceió, playas paradisíacas. Nordeste de Brasil