Salvador de Bahía.

Salvador iba a ser un destino especial.

Nos encontraríamos con nuestros amigos después de mucho tiempo sin verlos y compartiríamos exactamente 9 días junto a ellos. No podíamos tener una expectativa baja de todo lo que iba a pasar.

Estábamos nerviosos por llegar, y emocionados por verlos y por compartir la experiencia de viajar, conocer juntos un pedacito de Brasil.

Cómo llegamos.

Saliendo de Brasilia hacia Salvador:

Vimos todas las opciones posibles para hacer dedo desde Brasilia hasta Salvador. Habíamos incluso calculado que podríamos tardar 4 días con suerte. Teníamos que ir de Brasilia hasta Formosa en bus y de ahí empezar a preguntar a los camioneros que van hacia el nordeste brasilero.

Total, lo que pasó fue que decidimos quedarnos más tiempo en Brasilia para aprovecharla bien e ir desde ahí hasta Salvador en bus. 28 horas, una fiesta vamos. El precio salía aprox. 50$ud cada uno, y era un trayecto de más de 1500 km. Pensamos que podía compensar. A veces, con tiempo dicen que hay vuelos baratos también. No tuvimos esa suerte…

Nos fuimos en bus. Tranquilos, pero aguantando a una familia cuyos hijos no paraban de dar patadas a nuestras espaldas, gritar, llorar o reir… La cosa no es que lo hicieran sólo los niños, sino que los padres, tíos o lo que fueran también participaban de ese escándalo. En fin, fue duro… 28 horas… era interminable.

Y llegamos.

Pero por fin, llegamos y lloviendo. Bien, o no, daba igual. Sólo queríamos salir del bus y llegar hasta casa de Eli una amiga que nos estaba esperando.

De Salvador, y de todo el nordeste brasilero, se dice que la gente es tranquila, perezosa y que una tiene que saber esperar cuando pide algo en un bar o cuando pregunta alguna cosa…

Vamos a ver, en Salvador, eso no fue taaaan así. Lo que sí nos pareció es que la gente es tranquila, sí. Juan se ha estresado en algunos momentos haciendo fila en la caja de muchos mercados por la tranquilidad de todos.

Lo único así que nos pasó, fue que cuando llegamos, nuestra amiga nos pasó la dirección y donde vivía era en una favela, una favela tranqui. Nos había dado toda la información para llegar a su casa, sólo le teníamos que decir al conductor del bus que nos avisara cuando bajar (fácil,¿no?) eso nunca pasó. Menos mal que Juan dijo que no puede ser tan lejos.

Nos bajamos, fuimos a tomar otro bus y adivinad ¿qué nos volvió a pasar? Sí, exactamente lo mismo. Eso sí, ya estábamos nosotros muy atentos y bajamos donde teníamos que bajar. Conclusión; siempre que subíamos a un bus preguntábamos muchas veces al conductor o a la persona que cobra si nos faltaba mucho para bajar, o si estábamos cerca. Puede parecer de pesados, pero mejor eso que perderse y pagar un bus de vuelta…

 

Situemos a Salvador en el mundo.

Salvador de Bahía, simplemente llamada Salvador, en Brasil, fue fundada en realidad como São Salvador da Bahia de Todos os Santos.  Capital del estado de Bahía, donde las playas ya empiezan a tener aguas calientes y colores hermosos, fue la primera capital del Brasil Colonial.

Es la tercera ciudad más poblada del Brasil y la primera del nordeste. Antiguamente era llamada Bahía, y como curiosidad a destacar es que recibió algunos apodos interesantes; Capital de la Alegría (en portugués Capital da alegría debido a los enormes festejos populares, y Roma Negra, por ser considerada la metrópoli con el mayor porcentaje de negros localizada fuera de África.

Lo más representativo seguramente de Salvador son las playas. Tiene kilómetros y kilómetros de playas en toda la Bahía y lo bueno es que el clima es tropical pero sin excesos.

Nuestras primeras impresiones

Salvador, sólo llegar nos pareció enorme. No sé si será que Brasil es gigante que a cada ciudad que vamos a mí personalmente me parecen todas enormes. En fin, la experiencia de la favela fue interesante, compartimos sólo con Eli un día pero pudimos charlar sobre la verdadera vida en Salvador.

Después de esos días con ella nos encontramos con nuestros amigos en el Bahia Prime Hostel, un hostel en Salvador, en la zona de Barra muy bien ubicado, podríamos decir que entre que estaba siempre impecable, Ivone (la mujer del desayuno y que siempre estaba por ahí) que es una genia hermosa y que el precio no era exagerado, fue una muy buena elección para quedarnos casi una semana ahí con los chicos.

Estábamos en otro Salvador, el turístico. Pero un turismo compartido. Con eso me refiero que los locales no dejan de hacer su vida en la ciudad, más bien en las playas, por los turistas. Y eso fue muy impresionante y una experiencia genial.

Encontrar un lugar en la playa de Barra para poner el pareo, mientras comes un acarajé y una cerveza al son de forró o el funky (ahora tan de moda en Rio) es algo que uno debe vivir al menos una vez en su vida.

Aguas claras, transparentes y calientes. Buena comida, buena gente. Qué más podíamos pedir?

Qué visitamos en Salvador

Salvador, nuestro destino de vacacionesPasamos días en la playa… Creo que todos los días fuimos a la playa.

Bebimos mucho….  Muchísimo.

Las playas que visitamos fueron las de Barra, cerca del hostel, donde hay partes que son sin oleaje y otras con olas más grandes pero con una piscinas naturales en un costado.

También fuimos a Rio Vermelho, otra buena zona de Salvador para salir de noche, cenar algo y descubrir sus playas más para surferos.

El casco antiguo es muy interesante, un día un poco nublado aprovechamos para ir todos.

El Pelourinho, como se le llama al casco histórico de Salvador, es muy pintoresco y entre subida y bajada descubríamos casas de colores, iglesias y museos. Es patrimonio Cultural Histórico de la Unesco,  la verdad que está muy bien conservado.

Algo muy típico también es ver la puesta de sol o simplemente subir al ascensor que hay en el centro donde se pueden ver unas vistas espectaculares de Salvador.

OJO!! En el centro histórico de Salvador se grabo el video de Michael Jackson They Don’t Care About Us, en uno de los balcones hay una foto en tamaño real de él.

Conclusiones.

Salvador fue una ciudad que nos acogió y nos trató bien.

Antes de llegar todo eran temores. Todo el mundo nos hablaba que teníamos que tener cierta precaución en la Bahía. Nos decían allá la gente se hace la “amiga” pero luego ZAS! te robaron algo…

Por suerte, nosotros no tuvimos ningún problema, ni tampoco vimos nada raro.

Pese a la fama que se les tiene, consideramos que la gente era muy trabajadora, alegre y simpática.

Salvador, Bahía, un gran descubrimiento para la vida

Salvador, nuestro destino de vacaciones