Si algo teníamos claro de nuestro viaje en vida, o vida de viaje, es que pasaríamos por Paraguay, recorreríamos las Guayanas y nos adentraríamos por Venezuela pese a toda la mala prensa que hay del país en el exterior.

Llegamos a Venezuela pese a todo…

Cómo llegamos desde Brasil.

Salíamos de Boa Vista temprano, tipo 6 am, para empezar a hacer dedo en la ruta hacia Pacarayma (ciudad fronteriza con Venezuela). Pasaron varios coches y ninguno paraba. Comimos las última galletas y ya no teníamos más reais para comprar nada más, y en los bancos de Brasil no nos funcionaba la tarjeta (sacábamos del banco do Brasil porque no te cobra comisión al sacar). Lo de los bancos es bastante normal en todo el país, así que no nos preocupamos y menos aún pensando que ese día salíamos del país.

Al final, después de una hora nos paró un coche. Dos chicas que como ya nos había pasado anteriormente lo primero que nos preguntaron después de a dónde íbamos fue que si las íbamos a matar. Sinceros como siempre les contestamos que no y les hicimos la misma pregunta. La confianza o desconfianza es de ambos lados siempre. Entre risas todos nos relajamos. Nos invitaron a desayunar y a unos cafés a medio camino. Ellas iban a Santa Elena, la primera ciudad venezolana, a comprar cosas porque salía muchísimo más barato que en Brasil.

Perfecto habíamos conseguido transporte directo. Lo que no teníamos en cuenta es la tremenda fila que había en la aduana brasilera.

Aduana Brasil-Venezuela

Al llegar a la aduana para salir o entrar de Brasil por Pacarayma hay que tener en cuenta que:

Abren a las 8 am y a las 14 hs. cierran para almorzar. Abren de nuevo a las 15 y dan 30 números más. Por la mañana dan 200. Así que hay que llegar relativamente pronto para pedir turno con un numerito y esperar a que te atiendan. Nosotros llegamos casi a las 9 am y en un par de horas salimos de allí con nuestro sello de salida del país y con una multa por habernos pasado más de lo permitido (3 meses de la visa turística). Ojo se puede pagar cuando entres al país, no la tienes que pagar cuando sales. La misma gente de la aduana nos dijo que en 5 años la multa prescribía.

Aduana Venezuela

Las filas en la aduana

De la aduana de Brasil a la de Venezuela hay un par de km que se pueden hacer tranquilamente a pie. El sol era fuerte, pero hay un monumento a Bolívar con las dos banderas que es digno de foto. No podíamos no sacarnos no una, sino varias fotos ahí.

No nos lo podíamos creer ya estábamos entrando a Venezuelaaaaa.

 

Miedos varios sobre este hermoso país. Venezuela.

Os mentiríamos si dijéramos que no teníamos ninguna duda, ni ningún miedo antes de entrar en Venezuela.

Lo típico; que todo era horrible, que no hay comida, que no se puede viajar por ahí, que nos iban a robar en cada esquina…

Tan así fue que yo, Carol, la noche anterior a cruzar la frontera a Venezuela estuve con una ansiedad y unas diarreas. Vamos que me cagaba de miedo, literalmente. Miedo de todo lo que dicen en los medios, en cualquier medio de cualquier país del mundo excepto Venezuela, miedo por lo que dicen los venezolanos fuera de Venezuela, miedo por lo que dicen los que nunca estuvieron en Venezuela, pero opinan igualmente.

Juan estaba algo nervioso. Tranquilo, pero con un nerviosismo raro. Pero como él dice, si hiciéramos caso de todas las veces que nos han dicho no vayan para tal o cual lugar, no hubiéramos conocido Paraguay ni gran parte de Brasil, ni las Guayanas… En fin, nos hubiéramos quedado en casa.

Por suerte Juan en estos casos es el más echado para adelante y el que me convence de que todo va a ir bien. 

Y así fue. Todo fue excelente.

Llegando a Santa Elena.

CarolFronteraVenezuela

 

Después de sellar en la aduana en Venezuela decidimos hacer dedo de ahí hasta la casa de nuestra amiga Lena. No eran muchos kilómetros así que no creíamos que fuera algo arriesgado.

Y en seguida el primer coche que pasó, una familia venezolana, se paró y nos llevó. Hablamos de todo un poco. De política, economía e incluso de Chávez.

Nuestro primer contacto fue genial. Lleno de amor y de buenas intenciones. Nos dijo donde vivían ellos y que cualquier cosa que estaban a la orden. Ese término, “a la orden” iba a ser una constante en todo nuestro paso por este maravilloso país.

 

Santa Elena en sí.

Es la primera ciudad de Venezuela desde Brasil.

Esta ciudad era un paraíso hippie, lleno de artesanos de buena onda, de gente tranquila, sin estrés… La puerta a la Gran Sabana venezolana, un paraíso poco (nada) conocido en el exterior del país.

 

Después de llegar a casa de Lena, compartir las primeras dudas, los primeros cafés. Conocer, las primeras realidades del país y cambiar dinero, decidimos que era hora de ir subiendo el país.

De ahí nos fuimos a Puerto Ordaz, la primera ciudad grande que se encuentra hacia el norte desde Santa Elena. Una ciudad industrial con un poder adquisitivo alto. Eso sería lo que nos encontraríamos, nos comentaban.

 

Como siempre nosotros buscamos el norte… pero esta vez buscábamos también el Caribe!!!

 

Camino a Puerto Ordaz.

El bus de Santa Elena a Puerto Ordaz nos costó 8.100 bolos (2 dólares al cambio paralelo de ese día). Fueron 11 horas y mil paradas de los militares para pedirte la cédula/dni y revisar el equipaje. Buscaban oro, por esta zona hay mucha minería ilegal…

ColagePuertoOrdaz Venezuela

En fin, llegamos a Puerto Ordaz, Kathe y Obed, nos recibieron con los brazos abiertos y nos comentaron que habían retrasado su viaje para recibirnos. Wooowww menos mal. Intercambiamos mil charlas y opiniones, consejos y les Ayudamos a preparar sus mochilas.

 

Con ellos recorrimos el parque de la Llovizna, un parque enorme, hermoso y con una sorprendente catarata en el medio. Lugar seguro para caminar, hacer deporte o pasar el día.

También fuimos a ver un concierto de la orquesta sinfónica juvenil. Venezuela se caracteriza por muchas cosas “malas” o “buenas” según el ojo del político que lo lee, pero si algo están de acuerdo los venezolanos es que tienen una buena cultura de orquesta, y que los mejores directores son venezolanos.

Conocimos a sus amigos Dayana y Maykoul y sus hijos. Con ellos recorrimos los Castillos de Guayana, comimos ricas arepas y papelón (jugo de limón con un azúcar especial) y la represa.

 

Fueron días geniales. Tanto así que lo que iba a ser unos días se convirtió en casi 20 días.

 

Nos hicimos de la urbanización. Nos fuimos a recorrer la famosa Ciudad Bolívar, llena de historia y casas coloniales de colores. Ahí el libertador, Simón Bolívar fue donde redactó la carta magna.

En fin, toda esa zona de Venezuela es poco o nada conocida en el exterior. Y la verdad que es otra Venezuela. La Venezuela desconocida para el turista.

Ahora seguiríamos buscando el Norte. Nos costaría arrancar, como siempre, después de tantos días en un mismo lugar…

Pero nos espera el mar Caribe… Eso nos motivaba.

 

Conclusión

El por qué del título.

Si bien el título es irónico, no se nos ocurría otra manera de titular el primer artículo del cual íbamos a hablar de este sorprendente país.

Venezuela es conocida en la actualidad, desgraciadamente, por cosas que no son ni tan verdad ni tan mentira, difícil de explicar sin meternos en política ni herir las susceptibilidades de algún venezolano. Pero lo que es cierto es cierto, y Venezuela no tiene buena prensa en el exterior.

Conocimos a muchos viajeros que se la saltan en su recorrido por Sudamérica, viajeros que no iban a viajar por el país, y al vernos a nosotros se han animado a conocer cada maravilla que tiene este país para ofrecer.

Venezuela no es como te la venden en los medios del exterior.

 

Venezuela es mucho más hermosa de lo que una se puede imaginar.

Quien realmente conforma Venezuela es su gente, incluso en crisis, la gente es amable, te invita incluso sin tener, y te aconseja con todo el amor del mundo para que nadie ni nada te pueda hacer daño en tu paso por el país.

Justo por la zona en la que entramos, pudimos encontrar cualquier tipo de comida. Aunque debemos reconocer que vimos filas y que a veces para comprar ciertas cosas tuvimos que pagar un precio muy elevado para la economía de aquí. Dicen que es normal por ser una zona fronteriza Santa Elena, y normal en Puerto Ordaz por ser una zona industrial y de alto nivel adquisitivo.

Qué no se malinterprete. Venezuela no está en su mejor momento. Pero cualquier viajero puede recorrerla con precaución (como en la mayoría de los países latinoamericanos) y no la va a pasar nada mal.

Debemos dejarlo claro ya que en otras ocasiones nos han criticado por hablar bien de Venezuela y decir que hacer turismo por este país es posible. Para viajar por Venezuela, no se necesita vivir en bolívares, ni donar tus dólares para el viaje a un venezolano… Igual que tampoco lo harías si visitaras la India… Pero en fin, lo que queremos dejar claro en este primer posteo es que Venezuela y su Sabana y como no, su gente, es hermosa!!! Vengan y compruébenlo por si mismos!!

¿Los miedos?

Los miedos se fueron disolviendo con el paso de los días…  pronto, particularmente, me daría cuenta que como todo, hay gente buena y gente mala. Hay que ser precavido y ayudar a la suerte, con eso y conociendo a gente local tu estadía por aquí no será un problema.

 

Carol en el orinoco, venezuela

Seguimos buscando el norte, ¿te vienes con nosotros?

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Los que viajamos con nuestras piernitas no somos tan afortunados, así que no nos pareció mala idea abrir esa opción. Para los que quieran y puedan, si quieren ayudarnos con algo les dejamos aquí arriba el link de donación, a la voluntad.

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